Los yonkis del YA - El SOMA

Los yonkis del YA

“Aunque las violaciones de los derechos humanos afectan tanto a hombres como a mujeres, su impacto varía de acuerdo con el sexo de la víctima. El 70% de las mujeres que mueren de forma violenta en el mundo mueran a manos de hombres. Muchas de ellas sus parejas, ex parejas u hombres de su círculo familiar. El 38% directamente a mano de sus compañeros de vida. El número de muertes de hombres a manos de mujeres con esos vínculos no llega al 4%.”

María S. Martín Barranco.

Vivimos la cultura de lo inmediato. Sobresaturados de estímulos informativos a nuestro alcance en cualquier momento, no invertimos, sin embargo, tiempo en leer más allá de un titular: somos yonkis del YA. Los medios lo saben, el capitalismo se aprovecha y la estructura patriarcal, por supuesto, también: he aquí la Tríada Capitolina de nuestro tiempo.

Una noticia falsa, o una información ligeramente falseada, está diseñada para hacerse viral a través del RT indignado y el click & bait. Es una línea estratégica de desinformación. El establishment utiliza este mecanismo continuamente como herramienta para deslegitimar a las mujeres y a la lucha feminista. Nada nuevo bajo el sol.

Gente haciendo cola

Un ejemplo de ello es cómo desde hace tiempo, de forma recurrente, las redes sociales y ciertos medios viralizan la, por todas conocida ya, noticia sobre “varones asesinados a manos de sus parejas, mujeres, el año pasado" La misma cifra año tras año, idéntico titular. Plataformas digitales famosas por su sesgo machista y una marcada misoginia se hacen eco, machuelos cavernícolas, personajes públicos y cipotistas indignados la convierten en estandarte para reivindicar y asentar el mito de las denuncias falsas por violencia machista. Las repercusiones a nivel social son enormes y, por supuesto, se favorece un discurso que desvirtúa la realidad.

Frente a tal caterva de necios es inútil esgrimir la necesidad del pensamiento crítico, el enfoque de género y una visión integral del contexto sociocultural. La estructura patriarcal de poder otorga un peso y una validez distinta a la palabra de los varones, presuponiéndole veracidad y su relato se beneficia del privilegio de género. Por ello es tan fácil viralizar titulares como el comentado más arriba o deslegitimar a una mujer que denuncia abusos o una violación y lo difunde. Una medida desesperada para evitar que a ninguna otra le ocurra, a sabiendas de que será acosada y puesta en duda desde el minuto uno.

Por supuesto, pueden seguir pensando que son casos aislados y pueden llamarme exagerada, sin embargo, seguimos hablando de feminicidio, no de “varonicidio”. Las noticias falsas que hablan de hombres asesinados a mano de sus compañeras son un arma de desprestigio de las vivencias de las mujeres.

Existe una estructura construida sobre un diseño patriarcal que sustenta el entramado social, cultural, político, económico, de poder. Siendo conscientes de las múltiples formas de violencia que existen, todas reprobables, todas distintas, insistimos: la machista es aquella ejercida sobre las mujeres por el hecho de serlo. Nacer mujer//ser leída como tal, implica vivir en riesgo como un blanco objetivo.

Reconocer esto no significa ignorar otras violencias sino poner sobre la mesa la normalización en pleno s. XXI del estado de alerta permanente con el que nosotras vivimos.

Cuando apoyamos la denuncia de una mujer lo hacemos a sabiendas de que será ella la sospechosa de antemano, algo que no ocurre con una denuncia de robo simple, por ejemplo, en función de su ropa, hábitos de vida o del tiempo que haya pasado entre la agresión y dicha denuncia.

Sólo el 0,0075% del total de denuncias tramitadas en los juzgados españoles en los últimos ocho años por violencia de género ha supuesto una condena por denuncia falsa. No lo digo yo, lo dice la Fiscalía General del Estado. Son datos, supongo, demoledores, para quienes comparten continuamente titulares sobre “ las mujeres que no amaban a los hombres” , para los afectados por el feminismo, esa “idea radical que sostiene que las mujeres somos personas” (Angela Davis)

Acerca de

Autor

Laura Fjäder

Compartir