FEMEN y la justicia en Europa - El SOMA

FEMEN y la justicia en Europa

La primera vez que tuve contacto con la justicia supongo que fue cuando mis padres se divorciaron. Tuve que ir a un abogado que me preguntó por aquel entonces cómo era mi relación con mi madre y con mi padre respectivamente.

Después de aquella situación, la siguiente que recuerdo pasa por estar de camino a comisaría dentro de un coche de la policía nacional. ¿Por qué? Por haber realizado una protesta pacífica dentro del Congreso de los Diputados, junto a dos compañeras, al grito de “Aborto es Sagrado” frente al que era por aquel entonces Ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón.

Esa fue la primera vez que fui detenida, puesta en calabozos, e imputada de delitos como desórdenes o exhibicionismo sexual. Pero sería la primera de muchas... El periplo judicial de FEMEN y nuestras acciones es una constante lucha por reconocer básicamente dos cosas: el derecho legítimo a la protesta pacífica y la libertad de expresión, y la utilización del cuerpo femenino con fines políticos y no sexuales.

Et moi? Vous allez m'attaquer pour exhibition sexuelle?

Cuando hablamos de nuestras acciones, hablamos de acciones sextremistas, esto quiere decir acciones pacíficas donde la mujer emplea su cuerpo como un instrumento de protesta, liberado del orden patriarcal, libre, y que lleva consigo (generalmente escrito sobre el torso) un slogan político. En estas acciones interpelamos a cargos políticos, a cargos religiosos, personajes públicos o instituciones.

En la mayoría de las manifestaciones llevadas a cabo por FEMEN la lista de cargos que se imputan en primera instancia a las activistas son aquellos relacionados con la desobediencia, los desórdenes públicos, la resistencia a la autoridad o incluso los atentados a la autoridad.

Ejemplos notorios de este tipo de acusaciones, y que han llevado a juicio a más de un grupo de activistas son las protestas llevadas a cabo contra Frente Nacional en Francia, contra el Ministro del Interior e impulsor de la Ley Mordaza, Jorge Fernández Díaz en España, o el Primer Ministro Sueco.

Cabe señalar que en todos los procesos judiciales a los que hemos hecho frente, nunca se nos ha juzgado desde la colectividad, es decir como asociaciones - que además se encuentran registradas oficialmente-, sino como personas individuales, pidiendo siempre piezas de responsabilidad civil separadas.

Tanto en España como en el resto de Europa existe un cargo que persigue todas nuestras acciones: delito de exhibicionismo sexual. Porque es bien sabido que para el sistema en el que vivimos las mujeres sólo pueden enseñar sus pechos cuando es en favor de los deseos del patriarcado. Cuando es para hacer política se reprende y se castiga.

Sin embargo, en la mayoría de países, y sentando las bases de ser un movimiento con un método de acción continuado durante diez años y con un discurso que defiende la no sexualización de nuestros cuerpos, el delito de exhibicionismo tiende a desvanecerse, y finalmente desaparecer de las acusaciones.

Existe una excepción en Europa sobre esta costumbre, y esa es Francia. En Francia todos los procesos que han avanzado dentro de la acusación y nos han llevado a juicio han sido por supuestos delitos de exhibicionismo sexual. Desde 2014 en adelante, las acciones de FEMEN en Francia equivalen a un juicio donde se nos acusa de ser mujeres con problemas mentales que nos hacen exhibir de manera sexual nuestro torso desnudo. Por ello, hemos llegado incluso a preguntar en plena calle al ex-presidente de la República Francesa, Hollande, con nuestro topless y nuestros slogans en juego si aquello se trataba de una protesta feminista o de una manifestación de unas enfermas mentales... No respondió, solo dijo “Os he entendido”...

Si nos trasladamos a España, la historia se vuelve más compleja. El cargo de exhibicionismo prácticamente siempre se desecha, pero permanecen otros tipo penales que operan junto a la Ley Mordaza y que pueden resultar muy costosos para las activistas, tanto a nivel penal como económico. Hablamos de disturbios, resistencia, desórdenes, e incluso daños.

Recientemente, hemos conocido la sentencia que condena a una de nuestras activistas por una acción realizada en 2016 precisamente contra la Ley Mordaza. Durante esta protesta ella intentó darle una Constitución a Fernández Díaz, pero la seguridad del ex-ministro se apresuró a detenerla con violencia, haciendo a la activista dejar caer el ejemplar. Acto seguido fue expulsada de la sala y del edificio para ser trasladada a dependencias policiales donde permaneció detenida durante varias horas.

Fue juzgada por desórdenes públicos, atentado contra la autoridad, resistencia y daños. Daños supuestamente ejercidos contra los dos agentes de policía que ni si quiera iban identificados como tal. Supuesto atentado contra la autoridad por el hecho de haber querido entregar un ejemplar de una Constitución a un cargo público con el fin de recordarle que dentro del texto se recogen los derechos fundamentales y a la libre expresión. Este proceso ha sido largo y agobiante, oscuro y marcado por la clara influencia de la policía y su palabra sobre la decisión de los órganos judiciales y sus sentencias. Todo para terminar imponiendo una sanción económica de 1200 euros a la activista.

Las sanciones económicas son la baza de la Ley Mordaza, que buscan realmente mermar la voluntad de la ciudadanía a la hora de manifestarse y ejercer su derecho a la libre expresión por distintos medios y desde la no-violencia. Quizá saben que en un país donde la economía y las condiciones laborales siguen siendo precarias para la mayoría de la población, y en especial para los y las más jóvenes, las sanciones administrativas son las más difíciles de asumir cuando hablamos de activistas y personas comprometidas y fieles a sus ideas.Puede que uno de nuestros mayores triunfos haya sido hace ya un año cuando conseguimos una sentencia absolutoria para cinco de las activistas que en 2015 enfrentamos una manifestación anti-abortista en Madrid. Una manifestación donde las imágenes hablaron por si solas, donde las cinco recibimos por parte de una multitud insultos, golpes y además un arresto violento por parte de los antidisturbios. Para después pasar casi 48 horas detenidas hasta volver a estar en libertad.

Una sentencia absolutoria frente a la acusación pública de la Fiscalía, y la acusación privada de la Asociación ultra Enraizados en Cristo y en la Sociedad, alentados por Hazte Oir y Derecho a Vivir, y cuyos cargos sumaban casi una pena de 6 años de cárcel. Puede que este fuera un triunfo para FEMEN, sentando jurisprudencia para el resto de nuestras futuras acciones, pero también para el resto de mujeres, feministas y personas que quieran manifestarse a favor de lo que creen justo. Y eso no es siempre algo a lo que sea equivalente “la justicia”...

La autora de la ilustración es Coco, dibujanta de Charlie Hebbo.

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Autor

Lara Alcázar Miranda

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