Lo de los padres - El SOMA

Lo de los padres

Si, como a nosotros, os encanta que vuestros hijos hagan deporte primero os tenéis que dar cuenta de que también sois un modelo a seguir en esta faceta tan importante de la vida.

Padre gritando a su hijo deportista

Y es que queremos que nuestros hijos practiquen algún deporte no solo por lo beneficioso que es para su desarrollo físico sino porque la práctica deportiva conlleva un conjunto de valores que forjarán la personalidad de la chavalería desde bien pequeños. Esfuerzo, sacrificio, trabajo en equipo, respeto, fomento de la igualdad y compañerismo, todo muy guay. No podemos estar más equivocados. Todos esos valores estaremos de acuerdo en que no valen para absolutamente nada en la sociedad en la que vivimos. Así que aquí os traemos un maravilloso decálogo para que podáis desarrollar en plenitud la personalidad del perfecto padre gilipollas que casi todos deseamos ser si finalmente decidimos que nuestros hijos hagan deporte.

Porque nosotros seremos gilipollas, pero nuestros hijos van a ser unos campeones.

Basta ya de falsedades predicando una cosa y comportándonos radicalmente al contrario. A ver dónde pone que esté mal visto ser gilipollas. Si eres gilipollas, eres gilipollas, que lo sepa todo el mundo. No se entiende qué haya que ocultarlo. Además, de esta manera, abrimos la puerta a que cuando les pregunten a nuestros hijos puedan responder “No, es que mis padres son gilipollas” y nosotros no podremos echárselo en cara porque estarán diciendo la verdad. Todo ventajas.

Los niños aprenden por imitación. Copian lo que decimos, copian cómo nos comportamos. Así que con un poco de suerte conseguiremos que la raza gilipollas se perpetúe y, quién sabe, quizás consigamos que alguno de nuestros hijos llegue a presidente de los Estados Unidos.

Hemos preparado este pequeño decálogo para padres de deportistas con consejos que a buen seguro servirán en el caso de que queramos que nuestro hijo o hija sea tan buen deportista como Cristiano Ronaldo, Mike Tyson, Diego Armando Maradona, O.J. Simpson o Lance Armstrong.

Si lo que buscáis conseguir con que hagan deporte es que crezcan sanos y aprendan valores en vez de ser multimillonarios quizás deberías dejar de leer en este preciso momento.

  1. Intenta que tu hijo practique el deporte te guste a ti. Principalmente deportes que en un futuro nos puedan generar réditos económicos. Que no te importe que a tu hijo no le guste. Piensa en el yate que te vas a comprar cuando sea famoso. Insiste y si es necesario oblígalo. Fútbol es seguramente el deporte más indicado en la mayoría de los casos. Todo el mundo sabe que el 95% de los niños que juegan a fútbol terminan siendo millonarios. Si mide dos metros, entonces baloncesto.
  2. Presiónale todo lo posible en cada entrenamiento o partido al que asistas. Dile lo que tiene que hacer y cómo lo tiene que hacer en cada momento. Aunque él no le dé importancia hay que mentalizarle de que el deporte es una cuestión de vida o muerte. Tiene que ser el mejor y si para ello hay que sacrificar a determinados compañeros o comportarse egoístamente esto tiene que ser así. Nadie dijo que iba a ser fácil.
  3. Pregúntale únicamente si ha ganado. No nos importa el resto. Después de un torneo o un entrenamiento o un partido nadie se acuerda de los perdedores. Que no te cuente su vida, si perdió que se ponga a entrenar. La próxima vez hay que ganar como sea.
  4. El entrenador NO TIENE NI PUTA IDEA. Si tu hijo no gana es por culpa del entrenador. Si gana es porque tú lo motivas. Hoy en día se saca el título de entrenador cualquiera.
  5. La competición empieza desde el vestuario. Transmítele a tu hijo que el resto de compañeros son una panda de fracasados que están para dar palmas e intentar estorbar lo menos posible. Tu hijo es el mejor siempre.
  6. Los árbitros son unos perdedores que no valen para hacer deporte, se les puede insultar. ¿Qué problema hay en eso? Todos los días grandes jugadores que salen por la tele lo hacen. Gritarle a la tele no está mal, siempre hay que estar en tensión. Hay gente que no se merece respeto. Vale todo para ganar, y presionar a los árbitros es algo que está a la orden del día en la mayoría de disciplinas. Con respeto no se va a ningún lado.
  7. Perder no es una opción, si tu hijo un día pierde es porque le estás exigiendo poco. Al día siguiente tiene que ponerse a entrenar más duro.
  8. Que te dé igual que tu hijo no quiera que le acompañes a los torneos o partidos. Tiene que saber competir con presión. Si se avergüenza de ti es que no está entendiendo nada, lo haces todo porque le quieres.
  9. Tu hijo es mejor que Gasol, mejor que Messi, mejor que Federer. No está para disfrutar con el juego, está para ganar. Si quiere pasárselo bien que se compre una consola. Señálale siempre lo que hace mal, lo que hace bien ya lo tiene que saber. Hacer las cosas bien es su obligación. Si pierde está todo mal.
  10. Por encima de todo tómatelo como si fuese profesional. No queremos perdedores que terminen dedicándose a arbitrar.

Con que cumplas una de las diez, enhorabuena, ya eres el perfecto padre gilipollas.

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Autor

La Güestia

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