La reforma protestante en Asturias - El SOMA

La reforma protestante en Asturias

Me propongo en las siguientes líneas esbozar algunos trazos, a brocha gorda, no hay otra, del protestantismo en Asturias. Dicho fenómeno ha sido poco estudiado pero hay algunos autores que merece la pena mencionar. Manuel de León y Jose Luis Fernández (“Tirriu”) son sin duda las dos mayores autoridades en la materia, quienes han desarrollado una labor durante años de recopilación de una información muy fragmentada y poco conocida. A ellos mi agradecimiento por su labor pionera en estas lides.

¿Cómo enfocar el tema? Podríamos sin duda hacerlo desde distintos ángulos. Desde el teológico-ideológico sería una perspectiva interesante, sin olvidar el plano ético o sociológico etc. Cualquiera de estos enfoques nos proporcionaría una visión interesante. Pero he preferido elegir un enfoque histórico  y desde él, analizar un aspecto concreto, el de la libertad de conciencia y las consecuencias (sus peculiaridades y características) que  le ha dado en su relación con el poder político y religioso del momento; sea este la monarquía, la república, la dictadura primorriverista o franquista, etc.

Hablar del protestantismo, es hablar de una lucha por la libertad de conciencia; por el derecho inalienable de que los hombres podamos juzgar por nosotros mismos.

Ya Lutero en la dieta de Worms pronunció en latín las memorables palabras:

A menos que se me persuada por testimonios de las Escrituras o por razonamientos evidentes, porque no me bastan únicamente las afirmaciones de los papas y de los concilios, puesto que han errado y se han contradicho a menudo, me siento vinculado con los textos escriturísticos que he citado y mi conciencia continúa cautiva de la Palabra de Dios. Ni puedo ni quiero retractarme de nada, porque no es ni seguro ni honrado actuar en contra de la propia conciencia”

Cierto es que la libertad de conciencia para Lutero, y los protestantes, se ciñe a la Biblia. Pero no lo es menos que  sitúa al individuo y su conciencia como el juez que dictamina qué es lo que Dios a  través de dicha Palabra, dice al hombre. A modo de circuito cerrado Dios juzga al hombre mediante su Palabra. Pero no es menos cierto que el hombre mediante su razón y conciencia juzga en esa palabra qué propósito tiene Dios para su vida.

¿Y dónde queda el sacerdocio, la autoridad Papal, las indulgencias, etc.? En definitiva... ¿dónde queda todo el edificio del cristianismo medieval?

Evidentemente queda eliminado de la ecuación. Y en tanto que eliminado surge un tipo de visión cristiana nuevo, un cristianismo moderno;  moderno aunque a su vez ligado a la raíz con aquellas concepciones que se habían abandonado durante el medievo. Algo viejo y nuevo. Un monstruo para el catolicismo. No solo en la persona de Lutero, sino en la de sus sucesores por espacio de cinco siglos.

La reforma protestante española se inicio de modo temprano.  Juan de Valdés se situó en posiciones doctrinales muy próximas a las de Lutero y muchos llamados alumbrados por Batillon en su famosa Erasmo y España son a todas luces protestantes de fe netamente evangélica como bien demuestra Manuel de Leon en su magna obra sobre el protestantismo español. De hecho en sus juicios, la acusación formal es de luteranismo, hecho que el propio Batillon parece obviar.

Roberto Chapman

Sea como fuere la persecución produjo situaciones curiosas. Los famosos autos de fe de Sevilla y Valladolid expulsaron el movimiento de reforma que existía en España. Tal movimiento en momentos tan tempranos no tuvo presencia en el caso de Asturias, al menos conocida, en este periodo de tiempo sino a partir del siglo XIX.

Juan B. Vilar  expone lo que en las iglesias evangélicas se conoce como segunda Reforma.

En términos sencillos, la reforma inacabada en el siglo XVI por la persecución inquisitorial dio lugar a un segundo movimiento de Reforma en España y en Asturias, ya en el siglo XIX.

¿Por qué en este momento?…

Escapa del motivo de nuestro análisis, pero solo debemos recordar que durante y tras las guerras napoleónicas, existe en toda Europa un despertar religioso. Por los evangélicos es percibido o interpretado como un despertar del Espíritu. Difícil precisar el motivo o motivos, pero quizá la guerra, las fuertes convulsiones sociales dieron un nuevo impulso de trascendencia.

Y es en este punto, en plena concordancia con ese renacer espiritual europeo, donde  el proceso de implantación del protestantismo astur inició su andadura, aunque no estuvo exento de avances y retrocesos.

Podemos hablar o dividir las fases por las que ha pasado el protestantismo asturiano de varias maneras, en función del criterio que elijamos. Sugerimos dividirlo en:

  • Una primera fase de exploración en la primera mitad del siglo XIX.
  • Una segunda fase de implantación claramente identificable en el la segunda mitad del siglo XIX y muy evidente a partir de la primera república.
  • La tercera fase Consolidación durante la 2ª República donde gozarán de unas mayores libertades.
  • La cuarta fase de Oposición (cuando no directamente de persecución  durante el régimen franquista).

A estas podríamos añadir una última que escapará a nuestro análisis que seria una fase de normalización con la ley de libertad Religiosa de 1967 y aun de colaboración  ya con la entrada de la Democracia. En cualquier caso esta última fase no será tratada en el presente artículo.

La fase inicial de exploración se produjo en varias oleadas.

Primeramente debemos recordar la presencia itinerante de viajeros ingleses por tierra astur.

Joseph Townsend quien fuera médico y clérigo protestante visitó España entre los años 1786-1787, describiendo sus andanzas en su libro: A Journey through Spain in the years 1786-1787 with particular attention to the agriculture, manufactures, commerce

En su viaje por Asturias le sorprendió:

No hay mayor sencillez que la de los asturianos, que dicen lo que sienten con más libertad que otros, pero también por la suma pobreza serviles y por su ánimo alegres.

Tales fueron las impresiones del clérigo. En cualquier caso no nos costa una labor de evangelización o pastorado.

Fue huésped del obispo, visito la catedral y el convento de los benedictinos y supo en todo caso ser discreto, independientemente de cuales fueran sus intenciones, pero desconocemos si su presencia hizo algún aporte a la introducción del protestantismo en la región.

Por ejemplo, a raíz de la Guerra de Independencia la presencia de británicos en España creció notablemente.

En casa del cónsul John Kelly y su sucesor John Hunter, tal como hace notar Juan B.Vilar tuvieron lugar “los primeros cultos evangélicos que con carácter semipúblico se dieron en Asturias” en el segundo semestre de  1808.

Mucho más conocida es la visita del propio George Borrow (“Don Jorgito el ingles”), quien entre sus numerosas andanzas descritas en su famosa obra, prorrogada más tarde y traducida  por M. Azaña en 1921, La Biblia en España, da fe de su visita a Asturias.

Borrow fue agente de la Sociedad Bíblica para la península ibérica, lingüista y tal es el relato que el propio Marcelino Menéndez y Pelayo llega a reconocer su mérito.

Borrow llegó a Asturias en 1837 cargado de nuevos testamentos, los cuales dejó en la librería Longoria de Oviedo.

El episodio de la visita a Asturias y sus peripecias en Oviedo a raíz de la visita nocturna que  recibió es digna de una novela de aventuras y muestra un aspecto interesante.

¿Cuál? Que detrás del manto de religiosidad católica comenzaba a fermentar en tierra astur un deseo de acceder a la Biblia al margen del magisterio católico; ¿no es esto acaso un rasgo de la Reforma? Sin duda había un deseo de leer e interpretar por ellos mismos por parte de aquellos misteriosos visitantes. ¿Quiénes podían ser? ¿liberales españoles que hubieran regresado a España y tuvieran algún contacto con el protestantismo en el extranjero? …

Es probable que nunca lo sepamos, pero de una cosa nos da fe Borrow... que muchas cosas se movían bajo la superficie y que la historia, no tiene todas las respuestas.

A la presencia no solo de viajeros itinerantes, o personas como Borrow en su labor de colpoltorado, hay que sumar la presencia de Industriales (técnicos, ingenieros y empresarios) que como hace notar José Luis Fernández  (Historia para el debate, nº18):

dejaron sus huellas no solo en su actividad profesional sino también a la hora de su fallecimiento. Ellos dieron lugar a los cementerios civiles de Gijón y Llanes o el llamativo y bien cuidado cementerio de los franceses en Ablaña (Mieres)”.

Mencionaremos dos casos más, aunque haya otros muchos. Uno de ellos poco conocido. La visita de Roberto Chapman.

El propósito de Chapman era plenamente evangelizador. Visitó Asturias en 1838 y más concretamente Gijón, como señala Manuel de León en su obra sobre el protestantismo en Asturias.

Roberto Chapman pertenecía al movimiento de las Asambleas de Hermanos. Dicho movimiento tendrá una fuerte implantación en España y concretamente de ello será exponente la asamblea de Gijón en la Calle Prendes Pando. La iglesia que actualmente goza de mayor recorrido histórico. (No olvidamos tampoco el caso de Besullo que fue la primera en implantarse en la región).

A pesar del casi anonimato de dichas presencias, hay muchos otros apellidos que han impregnado la tierra asturiana, Truan, Guilhou, Blikstad, y sin los que hoy no se entendería Asturias. Todos ellos hombres de fe protestante. Pero estamos solamente esbozando una historia que es francamente amplia.

A esta primera fase que hemos llamado exploración podríamos haberla dado otros muy diversos calificativos: Prospección, investigación etc. pero siempre fue con miras de difundir la Biblia y conocer el terreno, las costumbres, las gentes etc, sobre la que la labor evangelizadora tomaría  posteriormente un cariz más sistemático.

 

Seguirá una fase a la que dimos el nombre de implantación. En la implantación ya no son solo extranjeros que transitan, o que se establecen por periodos indefinidos de tiempo, sino que muchos se quedan por largos periodos, y no solo por motivos profesionales. Algunos tienen la idea de venir y quedarse y formar comunidades protestantes autóctonas, por tanto  será ya no solo una fe de solo   extranjeros que transitan o viven en la región, sino que habrá cristianos protestantes asturianos, inicialmente como fieles y posteriormente y poco a poco como dirigentes. La llamada Segunda Reforma protestante por tanto tendrá su plena implantación fundamentalmente en el último tercio del siglo XIX.

Es en este periodo cuando nacen las dos primeras iglesia evangélica de Asturias. La comunidad de Besullo será la primera de ellas y seguidamente la de Gijón.

En el caso de Gijón, José García Sánchez, obtuvo un Nuevo Testamento  a través de la labor de colpoltorado, labor a la que el mismo se dedicaría mas tarde.

José G. Sánchez profesaría la fe protestante ya en 1875. Debido al ambiente de oposición promovido por el cura y el pueblo de San Esteban de las Cruces, se traslada a Gijón en Junio de1879, dando origen a la comunidad protestante de Gijón.

De aquel pequeño grupo quedarían nombres destacados para la memoria protestante:

Rosario “la protestante”, La Señora Petra, el propio Don José etc.

En 1888 ya se celebraban dos servicios (“cultos”) protestantes.

En 1907 D. José solicitó entrar en la IEE (Iglesia Evangélica Española)

Así la comunidad con sus cultos y colegio evangélico iba consolidando  una comunidad conocida y reconocida en el municipio.

El propio Juan Teofilo Gallego Catalán al realizar un estudio de la educación en Gijón en su obra La Educación Popular en Gijón (1907) dice:

Se enseñan la religión y la moral, según la doctrina de la iglesia católica en todas las escuelas, excepto dos: una es protestante y la otra laica” (p.51).

Escuela que sin distinción de credo, sexo o posición económica recibía a cuantos niños podía y que fue clausurada a raíz de la guerra civil.

En cualquier caso podemos decir que los años 20 y más aun en los 30 , en tiempos de la Segunda República, fueron los de la consolidación de las iglesias evangélicas en Asturias antes de recibir el mazazo de la guerra y que sus actividades se extendían mas allá de lo religioso, centrándose también en el aspecto educativo tanto en Besullo, de donde salieron numerosos jóvenes para completar sus estudios en Madrid, como en Gijón.

Eduardo Turrall , misionero inglés, veraneaba de forma frecuente en Gijón y contribuyó a dicha consolidación.

Eduardo Turrall estaba ligado al movimiento de las Asambleas de Hermanos aunque creció en el contexto metodista, y su hermano Enrique Turrall, también ejerció la labor pastoral en Marín (Galicia) mientras que Eduardo lo haría en la Provincia de León, fundamentalmente en Toral de los Guzmanes...pero sus estancias estivales en nuestra región imprimieron una identidad muy concreta a dicha comunidad protestante.

Era Eduardo hombre de gran preparación (una visita a su biblioteca personal en Toral de los Guzmanes, despeja cualquier duda al respecto) y tuvo contactos personales (del que queda testimonio epistolar) con Rosario Acuña como hace notar Manuel de León (Historia del protestantismo en Asturias, p.156).

En esta misma década y dado al crecimiento de la comunidad se levantó el lugar de culto bajo la dirección de Juan Biffen y el patronazgo de la inglesa Alicia Goyen Roune. Dicho Templo se inauguró en 1927 y contaba con lugar de culto así como la residencia pastoral en la planta superior.

Dicho edificio fue usado como hospital de Sangre durante la revolución de 1934 sin distinción de bandos.

Jose Luís Fernández recoge el testimonio de Samuel Palomeque según el cual:

a cincuenta, setenta y cinco y cien metros de la capilla se establecieron sendas barricadas. Izaron en el tejado de la capilla y en el frente 2 banderas blancas con una cruz roja, sin permitir la presencia de personas armadas dentro”

En 1935 se consiguen radiar los cultos evangélicos en el que hará la prédica D.Fernando Vangioni.

Es una época, como antes citabamos, de consolidación y aun de expansion y afianzamiento en las actividades, no sin dificultades  y oposición; pero este periodo y fundamentalmente la llegada de la segunda República supuso una libertad creciente en la actividad protestante que no se circunscribía solo a la faceta religiosa o cúltica sino a la educativa (como antes indicábamos) y también la social.

Basta ver algún testimonio fotográfico de la época de las escuelas dominicales para ver la creciente expansión de la comunidad protestante y la de numerosos vecinos que permitían la educación religiosa de sus hijos en la fe evangélica. Los niños se cuentan por decenas, todo ello claro , previo a la Guerra Civil.

Mención especial merece Don Ramón Sordo Lamadrid, protestante y progresista alcalde de Llanes (tal como así lo adjetiva Jose Luís Fernández en  le semblanza que hace del personaje en“El Oriente de Asturias” 10/6/98 de la que extractamos los siguientes datos )

Don Ramón emigraría a América como muchos llaniscos donde conocería a su esposa María Schneider Grogg, de origen suizo.  Contrajeron matrimonio el 6 de Mayo de 1874 en la iglesia episcopaliana de Nueva York. Doña María tuvo una gran preocupación por los pobres, destacando la labor de la cestas de navidad que eran preparadas para ellos.

El 15 de Octubre de 1906  Don Ramón con motivo del fallecimiento de su esposa publica una nota de agradecimiento en “El Pueblo” que reza así:

Con motivo del fallecimiento de mi esposa, fueron tantas las pruebas de simpatía hacia mi, que sería una descortesía si no diese testimonio de mi gratitud. Así que, en la imposibilidad material, por el momento, de contestar a la infinidad de cartas, por mi recibidas, animando mi espíritu en la tribulación  que le embarga, llenas en su mayor parte de  citas evangélicas y máximas cristianas, acudo a la prensa para que llegue a conocimiento de todos cuantos en mi dolor han tomado parte, que jamas olvidaré tal muestra de simpatía, quedando eternamente reconocido a cuantos en una forma u otra expresaron su participación en el duelo que me aflige. Gracias, y que el Señor Jesús, nuestro redentor y salvador, os lo premie”.

En el funeral de Doña María asistieron más de 600 personas. Tal era el afecto que le profesaban sus vecinos.

Años más tarde, a la muerte de Don Ramón allá por el 21 de Junio de 1938, asistieron, previo permiso gubernativo, solo las personas que portasen el féretro y de madrugada.

¿Qué había sucedido en ese interludio?

Antes de responder hay que recordar que Don Ramón fue un hombre preocupado socialmente y con una visión progresista.  Su compromiso, se fundamentaba en su fe evangélica, pero se materializó mediante la actividad pública a través primeramente de su actividad como concejal y más tarde como alcalde. Actividad que realizó intermitentemente en distintos mandatos desde 1905 hasta 1930.

Republicano convencido, en disputa con Francisco Mijares a través de los periódicos “Pueblo” y “El Oriente” llega a decir:

Soy republicano, lo fui y lo seré, no a imitación de otros, hoy dinásticos, ayer republicanos. Pero, respetando el gobierno constituido”.

¿En qué se manifestó en la práctica su visión progresista de la sociedad?

Pues, aunque fueron muchas sus acciones en todos los terrenos,  destacaremos:

  • En el campo de la ciencia, donde gestionó unos terrenos en Covielles para la creación de una Granja Agrícola de experimentación, en 1908.
  • En el campo económico y social realizó la moción acompañada de bases para la creación de una Caja de Ahorros, prestamos y socorros, en la villa, 1905.
  • En el logístico e infraestructuras gestionó en Madrid junto con otros compañeros, las obras interiores del puerto de Llanes, 1905.

Tal fue su concepto de justicia y generosidad  que apoyo siempre cuantas obras o instituciones benéficas le fue posible. Por ejemplo así lo hizo con el Hospital Evangélico de Barcelona, a ayudas a los soldados españoles de la Guerra de Marruecos.

También apoyó a asociaciones evangélicas tan significativas como la Sociedad Bíblica, la cual esta  por cierto, a punto de editar en la actualidad una versión integra de la Biblia al Asturiano.

También colaboró con la ayuda a los huérfanos de la Revolución de Octubre del 34 a través de la Alianza Evangélica.

En 1930, ya con 83 años, participó en la XXIX Asamblea General de la Iglesia Evangélica Española, celebrada en Santander.

Su vida fue un ejemplo de entrega y servicio, basado en su fe evangélica. Pero el ambiente en España, nunca favorable al protestantismo, fue recrudeciéndose con la llegada del franquismo y el sostenimiento ideológico del nacional catolicismo. Las dos repúblicas, tiempo de libertad para los evangélicos, dos breves oasis en el desierto.

¿Donde encajaban los evangélicos en ese esquema? Obviamente en ningún lado.

Preguntábamos antes qué sucedió por tanto.

Pues sencillamente que la unión de iglesia y estado, solo quebrada en el tardofranquismo a través de la figura de Tarancón, encontro en “rojos”, “masones” y “protestantes” el chivo expiatorio de sus propias faltas.

Eran pues todos ellos en sus diferentes condiciones la encarnación de todos los males. La Antiespaña.

Gentes non gratas, no solo en la vida, sino también en la muerte. Hay más ejemplos de este trato vejatorio, inhumano, no cristiano a otros cristianos. Pero con este ejemplo basta por ahora.

-Comenzamos pues el último periodo analizado. El periodo de oposición al protestantismo, no porque este fuera nuevo, sino porque la maquinaria del estado y la religión operarán juntos y con mayor eficacia y porque ya no se trata de oponerse a la posible implantación del protestantismo, recordemos que este ya está implantado y consolidado.

Es más bien un periodo en el que el esfuerzo se centra en erradicar un movimiento religioso ya existente.

Recordemos que, por ejemplo, la iglesia evangélica de Gijón que actualmente se reúne el la Calle Decano Prendes Pando 22, ya desde 1927, pero que inicio su existencia allá por 1879 y que en el inicio del periodo franquista contaba con unos 60 años de existencia. No era un fenómeno nuevo.

Juan B. Vilar en su estudio sobre el protestantismo español de este periodo (Los protestantes españoles: La doble lucha por la libertad durante el primer franquismo 1939-1953, p.268) categoriza seis acciones principales discriminatorias y persecutorias que se dan en este periodo:

-Negativa a la reapertura de lugares de culto y clausura de los ya autorizados.

-Incautación y retención ilegal de la administración de inmuebles y propiedades pertenecientes a los evangélicos.

-Penalización del culto clandestino.

-Cierre de la totalidad de los colegios evangélicos.

-Suspensión de las actividades editoriales de la Sociedad Bíblica Británica y extranjera, vedándose así mismo la impresión, circulación y venta de toda literatura evangélica.

-Discriminación civil y laboral de individuos pertenecientes a iglesias disidentes.

Pasaremos a citar solo algunos ejemplos de dichas acciones para el caso asturiano.

Pero antes debemos recordar como dice Jesús Jerónimo Rodríguez González (Studium Ovetense, año 2007, Vol XXXV):

Después de la Guerra Civil, los Gobernadores civiles acabaron convirtiéndose en verdaderos árbitros a la hora de aplicar el régimen de tolerancia religiosa que, recogido en el artículo VI del fuero de los españoles de 1945”.

De modo que son los verdaderos brazos ejecutores de las acciones punitivas antes citadas. Lo de “tolerancia religiosa” simplemente y en vista de los hechos  nos parece que es ciencia ficción.

El régimen franquista tuvo una doble dificultad  respecto a la cuestión protestante.

Por un lado la vertiente política; pues los protestantes se habían posicionado a favor de la república. Aunque aun dentro del protestantismo dicho posicionamiento no estuvo y aun no está exento de debate, y fuera o no acertado dicho posicionamiento,  mayoritaria la militancia o no, el hecho cierto es que la posición visible del protestantismo fue favorable a la república y esto cuando menos los hacía sospechosos ya no solo en lo religioso, sino en cuanto a la posible oposición que estos podían tener frente al nuevo régimen. 

Baste recordar para el caso de Asturias el ejemplo antes citado de Don Ramón Sordo Lamadrid, quien fuera progresista y alcalde de Llanes.

Es el ser afectos a la república junto con la disidencia en la interpretación teológica lo que supondrá que el régimen del general Franco realice una purga, no en los términos del siglo XVI, pero si en los que le fueron posibles. Muchos de los pastores en España sufrirán las consecuencias. Muerte, abandono, emigración.

En Asturias, las autoridades inicialmente, allá por el año 41, solo detectarán los núcleos de Gijón y Besullo.

En el año 1941 la Santa Sede restablece la unidad católica en los términos del concordato de 1851.

Ya el año anterior a 14 de Noviembre el gobernador civil de Oviedo clausuraba la capilla protestante de Gijón.

Esto no supuso en modo alguno la cesación de la comunidad evangélica, ni el fin de sus reuniones (“cultos”). Algunas de ellas se celebraron en casas y más tarde al aire libre de forma clandestina (En “el prau de la Coria”)

Como dice Daniel García Valdes (Recuerdos de la Obra en Gijón, inédito):

la clandestinidad era algo que atraía a las personas, solo por el mero hecho de que un grupo de personas se reuniera en contra de los que las autoridades habían dispuesto”

La congregación de Besullo interrumpió su actividad durante la guerra civil reiniciándola en 1946.

Con el Fuero de los Españoles (17 de Julio de 1945) continuan las dificultades; en su articulo VI se dice:

La profesión y práctica de la religión católica, que es la del Estado Español, gozará de la protección oficial.

Nadie será molestado por sus creencias religiosas ni por el ejercicio privado de su culto. No se permitirán otras ceremonias ni manifestaciones externas que las de la religión católica”

Ni era una ley suficiente, ni su interpretación restrictiva posibilitó el desarrollo de la fe evangélica  libre de dificultades. Baste decir que el 12 de Diciembre de 1946, la ONU condenó al régimen español por no respetar “la libertad de palabra, de religión y de reunión”

El presidente americano Truman se opuso precisamente de forma tenaz a la ayuda económica del plan Marshall precisamente por el “problema protestante”.

Para el, como indica Jose María Martínez (en su La España evangélica ayer y hoy), “creyente bautista, la libertad religiosa era la primera de las libertades fundamentales”.

Es por esa oposición del mundo democrático que la reacción del régimen sobre el artículo 6 del fuero, se interpretó siempre del modo más restrictivo e hizo de los evangélicos unos ciudadanos de segunda dentro del régimen.

¿Cómo se materializó esta actuación del régimen franquista en el caso de los protestantes asturianos?

El 10 de Agosto de 1946 Mario Orive Alonso en representación de “la Iglesia Evangélica de Gijón” pone en conocimiento que en atención al fuero, se reactivaban las actividades de los protestantes.

En estas fechas se incorpora el pastor inglés Jorge Merveilleus Davis Clapton, Daniel García García y Juan Miguel Rionda Díaz.

Del nucleo de Gijón dependían otros pequeños grupos en la región, como en Proaza, Trubia. Otros como el de Besullo eran autonómos.

Como hace notar J.J Rodriguez Gonzalez:

“En mayo de 1948 la recién constituida Conferencia de Metropolitanos, al mismo tiempo que apuntala, en el que será su primera instrucción pastoral, el régimen de Franco frente a la crítica extranjera por la falta de libertad religiosa en España, sale al paso del crecimiento de la propaganda protestante. Los obispos defendían la unidad católica e insistían en las limitaciones que la tolerancia religiosa implicaba para el ejercicio de otros cultos, exhortando a los fieles a denunciar las campañas de proselitismo protestante”

Dicho en otros términos, se refuerza la guerra contra el protestantismo utilizando un instrumento legal que se perfilaba inicialmente como un instrumento de cierta tolerancia, pero usado en realidad  precisamente como punta de lanza contra la disidencia religiosa.

Los entierros evangélicos, actos realizados necesariamente en modo público serán, entre otros, actos especialmente perseguidos por el nacional-catolicismo, usando como ariete a las autoridades civiles. El párroco de San José a 16 de Abril de 1948 denuncia ante el gobernador civil la celebración de un entierro por el rito evangélico precisamente invocando el fuero de los españoles o mas concretamente “las leyes del Estado Español”. En Agosto 26 organizaciones católicas encabezadas por la Unión Comarcal de Hombres de Acción Católica solicitaron la clausura de la capilla protestante en la calle Prendes Pando invocando también al fuero.

La Comisaría General Político social de la Dirección General de Seguridad, solicita en marzo del 49 a los gobernadores civiles realizar un seguimiento exhaustivo de las actividades protestantes precisamente por la tensión del posicionamiento de Truman de someter cualquier normalización de las relaciones al reconocimiento de la libertad religiosa. Era pues evidente que dicho fuero no posibilitaba dicha libertad en el ámbito religioso así como en el resto libertades civiles.

En Septiembre de ese año se comienza a tener ya datos de la provincia.

En el núcleo de Gijón se contabilizan unos 200 miembros. También hay presencia protestante en Besullo, San Vicente (Infiesto), Tineo, Proaza, la Rebollada, Figueras y Barres, en Castropol.

La policía desvincula los locales protestantes de cualquier uso para “reuniones de propaganda político-social”. Parece que este asunto sobre qué grado de actividad política podían alcanzar las actividades protestantes preocupó especialmente a las autoridades. En la década de los 50 el coronel de tercio de la guardia Civil  mostraría nuevamente su preocupación al Gobernador Civil sobre la posibilidad de que en las reuniones protestantes se organizasen “células al servicio de Partidos políticos clandestinos” ya que, según creía, entre los protestante había quienes habían militado en “extrema izquierda o tienen antecedentes penales por delitos políticos”.

Vicente Madera, sindicalista católico,  hablando de un pastor evangélico dice “este, hijo de rojo había sido machacado por los nacionales”.Eran pues para el “rojos” bajo el “disfraz” de protestantes.

La identificación entre protestantes y las izquierdas españolas eran un elemento que contribuía al recelo de las autoridades. ¿Era absurda dicha identificación?

Consideremos antes y reiteramos que dicha preocupación no era baladí porque el protestantismo en tiempo de la república se caracterizó por su activismo e incluso militancia en la izquierda. Pero también señalamos que los años de postguerra habían ido realizando una acción de desmovilización en lo político en la sociedad en general y en el protestantismo en particular centrándose estos últimos en los aspectos puramente religiosos.

¿Se puede acusar de dejadez en la responsabilidad social? Nada mas lejos. Dicho activismo, colaboración y solidaridad se realizo sin duda pero por otros cauces. Y sin duda también la desmovilización en el campo político no era óbice para que las autoridades reconocieran su potencialidad en este campo. Debemos destacar que  el protestantismo fue el único elemento de disidencia pública en estos años duros del régimen. Ningún otra organización hizo frente, aplastados por el régimen, ningún otro movimiento social, partido etc pudo sostenerse. Pero frente al franquismo y solos en medio de la dictadura la fe protestante resistió; una fe sola frente a un imperio. Hecho éste que sigue sin tener publico reconocimiento.

El 16 de Enero de 1950 Mario Orive Alonso solicitó que se permitiera la apertura de la capilla del Llano- Gijón (en Prendes Pando), con motivo de una boda, otro de los actos públicos religiosos perseguidos. A ello hay que sumar las dificultades en la celebración de la propia ceremonia civil y la dilación de las autoridades en la celebración de dichos casamientos.

Al colegio evangélico de Gijón, ya citado, se le impidió seguir dando enseñanza a los niños más desfavorecidos.

Dos años después en la primavera del 52, estando ya viviendo Mario Orive en Nueva York. El pastor catalán Samuel Vila se sumará a esta petición de reapertura.

En su carta en Marzo del 52 Samuel Vila, pastor evangélico catalán, llegará a decir sobre lo que sucede en Gijón que es:

un verdadero atropello, no sabemos si mal intencionado o causado por el exceso de celo de aquella autoridad”.

También cabe mencionar que Ramón Blanco desde su residencia en Oviedo extiende su actividad por la cuenca de Aller. Nuevas comunidades evangélicas nacerán en este periodo, así como años más tarde (1954) la comunidad de Avilés por la acción Luis Roza de la iglesia de Gijón.

Con la llegada de Fernando María de Castiella al ministerio de asuntos exteriores habrá una mayor tolerancia, sin llegar esta nunca a ser plenamente satisfactoria.

Es el Concilio Vaticano II, el giro de la iglesia Española bajo Tarancón así como la aprobación en 1967 de la Ley de Libertad Religiosa la que eliminara algunas de las limitaciones abriendo un camino que cerraría su ciclo con la entrada de la Constitución del 78 y la firma de los acuerdos del Estado con las confesiones evangélicas a través de la FEREDE.

Pero el franquismo hasta este momento fue un periodo de dureza extrema para quienes lo vivieron. Numerosos testimonios de aquellos evangélicos dan fe de la persecución, ridiculización, denostación etc. que vivieron por decenios bajo el régimen franquista.

No solo el régimen, sino la iglesia católica, que a través de sus párrocos azuzaban a sus fieles a actos vandálicos contra dicha comunidad. La clausura de la que queda registro escrito a través de la documentación oficial en los archivos históricos, no recoge ni una décima parte lo que supuso vivir bajo aquel régimen.

No fue solo no poder casarse con normalidad, morir y ser enterrado con tranquilidad, estudiar sin pasar por el aro confesional católico, o las mil y una peripecias de la renuncia al acto de jura de bandera en los cuarteles durante el servicio militar obligatorio.

Fue el sambenito perpetuo de ser unos herejes para sus vecinos, unos anti-españoles, unos agentes extranjeros lo que produjo una convicción firme en aquella generación de protestantes españoles de que la defensa de la fe evangélica tal como ellos la interpretaban a través del libre examen de las Santas Escrituras, era suficientemente valiosa y que por ella merecía la pena sufrir, vivir mil y una vejaciones por mantener su fe, su libertad y su conciencia.

Unos valientes sin conciencia de serlo que no se amoldaron al pensamiento único...unos hombres cuya fe, resistió a un imperio.

Todo lo dicho nos lleva a las siguientes conclusiones. La persecución  a esta minoría religiosa ha dado una profunda convicción a los protestantes de la necesaria separación entre iglesia, o cabría mejor decir iglesias de cualquier confesión y el estado.

No es que este pensamiento no existiese antes de la dictadura franquista; pero la exclusión sufrida por espacio de 40 años de dictadura franquista y los 4 siglos anterior (exceptuando los breves periodo de república) junto con la interpretación teológica de “a Cesar lo que es de Cesar y Dios lo que es de Dios”, ha dado la firme convicción que los fines y los medios del estado y las religiones, siendo distintos, deben operar separados, aunque con mutuo respeto.

Dicha concepción se vive no sin contradicciones o tensiones pero con una visión clara en lo teológico y en buena medida en lo práctico

Cabe además una reflexión final. A menudo se dice, y suena ciertamente sensato inicialmente que lo religioso, las actividades de culto o otras manifestaciones religiosas deben guardarse al ámbito de lo estrictamente privado.

Uno puede comprender las razones de fondo... pero no es menos cierto que el argumento a la comunidad evangélica a la que se la ha querido enclaustrar, tal exigencia, le suena totalitaria, exactamente igual a la que oyera antaño por boca la derecha nacional-católica.

“¿Otra vez al guetto?” -se dicen los evangélicos, no sin razón.

Es cierto que las confesiones no deben imponer su credo y mucho menos aquellos que no profesan su fe. Pero ¿acaso no tienen el mismo derecho que otros a por fin, poder proponer a la sociedad aquellas cosas a las que se han visto imposibilitados por espacio de cinco siglos?

Si las confesiones cristianas evangélicas, ven reprimidas o atacadas su libertad de exponer sus manifestaciones de fe en lugares públicos que se brindan alegremente a todos menos a ellos, o de expresar en libertad cualquier opinión, tildados de que son opiniones que no merecen la pena ser escuchadas por la simple razón de que su cosmovisión es cristiana, aunque de otro cariz al del cristianismo oficial , los evangélicos pensaran no sin razón que la libertad ha llegado a todos menos a ellos.

Que el papel que les da derechos como el de libertad de expresión, es solo papel mojado.

Aquello que se sienten progresistas, republicanos etc, no deberían olvidar  que durante un tiempo  republicanos y protestantes caminaron juntos, vivieron juntos y murieron juntos (un paseo por el cementerio de Ceares creo suficientemente convincente para despejar cualquier duda).

Conviene no olvidarlo para no repetir errores.

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Autor

Jonatán García Bardón

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