El deporte - El SOMA

El deporte

Me pide un grupo de hampones con ametralladoras que haga el favor de escribir algo sobre EL DEPORTE. Y uno, que es de natural complaciente –además de un reconocido EXPERTO en la materia– no puede sino acceder de buen grado.

La gente se queja mucho de que la juventud admira a los deportistas, en detrimento de la élite intelectual. ALGO COMPLETAMENTE NORMAL: es lógico admirar a esa especie de SUPERHOMBRES BRONCEADOS, con relojes de UN MILLÓN DE EUROS, que conducen potentes automóviles valorados en UN TRILLÓN, con perillas perfectamente rasuradas por hormigas amaestradas y con UN HALCÓN PEREGRINO EN SU HOMBRO, en lugar de a zánganos apolillados como JUAN MANUEL DE PRADA o a desastres de la genética como LUCÍA ETXEBARRÍA, dónde va a parar.

En cuanto al DEPORTISTA ESPAÑOL, ése es otro cantar. Los atletas parecen sacados del DUELO A GARROTAZOS de Goya y vestidos como uno de esos alegres toxicómanos que daban color a nuestras calles en LOS AÑORADOS OCHENTA. Siempre parecen estar al borde de la muerte y serían la pesadilla de un estilista. Pero valoramos mucho su esfuerzo, porque si consiguen inocular su simiente en un miembro de la realeza pueden suponer una AMENAZA PARA NUESTRA ECONOMÍA.

Seguramente ustedes y los lectores de LA NUEVA ESPAÑA han venido aquí a leer sobre EL DEPORTE ASTURIANO. Esto es una tarea más difícil, ya que, dada nuestra orografía, en el ámbito mundial destacamos en FÚTBOL DE TERCERA REGIONAL SOBRE BARRIZALES, RALLYS CON COCHES PEQUEÑOS LLENOS DE PEGATINAS y PIRAGÜISMO ESQUIVANDO BORRACHOS.

Nuestro pueblo es más de opinar y de mostrar un exagerado conocimiento sobre todo, sean los MOTORES DE PRESIÓN ATMOSFÉRICA, el PATINAJE ARTÍSTICO o el QUIDDITCH. Por esta razón hemos dado a la Humanidad grandes comentaristas deportivos, como EL SEÑOR ÉSE CALVO o PIPI ESTRADA.

Abelardo y Luis Enrique en el areopuerto

El DEPORTISTA ASTURIANO, en cambio, suele ser una persona atormentada por sus demonios y con algo oscuro en su pasado, como esa foto de ABELARDO y LUIS ENRIQUE.

Algunos, como JULIO ALBERTO, han llegado a coquetear con las drogas, acabando perdidamente enamorados. Mientras que otros, como FERNANDO ALONSO, han arruinado su carrera tras declarar que NO LES GUSTABA LA FABADA.

Por todo esto, y con el rigor que me caracteriza, les recomiendo evitar EL DEPORTE DE ALTA COMPETICIÓN. Resulta agotador y, si usted destaca en algo tan increíblemente divertido como EL BADMINTON, emitirán sus encuentros a altas horas de la madrugada, comentados por un señor con olor a DUCADOS.

Viva la vida y haga suya esta reflexión que vi una vez en un azulejo: “GÁSTATE EN JUERGAS Y VINO LO QUE HAS DE DEJAR A LOS SOBRINOS”.

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Autor

Bratto Stacatto

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