Editorial - El SOMA

Editorial

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Amigos, amigas, saludos de nuevo desde una esquina aislada de la Iberia caliza: la Peña de los Cuatro Xueces (662 msnm). Hay que empezar a poner cordura en este sindiós, así que abramos el maletero, saquemos la caja de sidra y hablemos. Cuenta la leyenda que aquí se reunían los alcaldes y los vecinos de los diferentes territorios que hoy forman los concejos de Siero, Gijón, Villaviciosa y Sariego para negociar los límites territoriales y, en función de las necesidades de la población, acordar el uso de los pastizales para el ganado hasta la siguiente primavera. Luego armaban una romería, asaban algo gigante, comían, bebían y bajaban a sus casas diciéndose unos a otras que ya eran las tantas y que al día siguiente el gallo etcétera. Puede que la leyenda sea un megainvent o la versión licuada de una realidad remota en la que muchos conflictos se resolvían a palos, pero como se están poniendo de moda los megainvents fundados en patrias ancestrales y mitología medieval, nos quedamos con este, que es más verosímil y acaba mejor. La Peña de los Cuatro Xueces, recuerden.

Desde nuestra mesa de dolomita se ve bien la Iberia silícea que nos rodea: en general predominan los materiales antiguos y erosionados, como el granito, que han vivido una segunda primavera elevándose durante una orogenia más reciente. También llevamos tiempo observando lentos corrimientos de tierras entre la Iberia silícea y la arcillosa, que se extiende por amplias zonas de ribera y del este peninsular. La mayor parte de la península está inclinada hacia el oeste, así que, en condiciones normales, los conflictos ruedan por los valles fluviales que atraviesan la Meseta y se disuelven en el Atlántico. En la costa este ruedan hacia el Mediterráneo. Si son muy gordos pueden salirse del cauce. Se prevé una nueva orogénesis de consecuencias inciertas e intensas sobre el modelado, así que cálcense las botas de monte y abrácense a la mascota que tengan más a mano. En fin. Hasta aquí nuestro análisis panorámico, elemental y naïf. Sobre esta base, pasemos a la más excitante y voluble Geografía Humana y Popular.

Chupito de perspectiva. En los últimos años hemos vivido una secuencia de acontecimientos de intensidad dramática variable que se relacionan entre sí y que repasamos en plan rápido porque mañana el gallo ya saben. En 2005 el Parlament de la Iberia Arcillosa del Noroeste (IANE) mantuvo un debate, con dossieres y toda la pesca, para aclarar si Superman era de derechas: CiU defendió con vehemencia que no, que era de centro. Desde entonces las cosas han cambiado un poco. Veamos: negociación del Estatut de la IANE, anulación del Estatut, mal rollo, recortes, movidas contra el Govern de la IANE, palos de la policía del noreste, recortes, movidas erosivas en la Iberia silicea y caliza, palos de las policías en general, estalactitas punzantes, ojipláticas y rotas en la Iberia caliza, elecciones, más elecciones, la gente, el pueblo, las vírgenes, el PSOE en plan Guadiana, Rivera con sus abrazos gorileros, Mariano granítico, conversión de la Liga del 3% al postcatolicismo bajo nuevas siglas y mayoría parlamentaria de la Liga Arcillosa del Este con sus trazas ígneas y metamórficas, tensión, Mariano granítico, tensión, Mariano caminando, tensión, Mariano en Central Park, tensión, Mariano leyendo el Marca, carraspeos de la UE, tensión.

En estos días hemos visto el referéndum-movilización populosa en la IANE, a Mariano Picapiedra lanzando piolines, el final a la virulé y la caída de las primeras hojas del otoño de 2017, más cálido de lo habitual según anuncia AEMET. La peña (la gente, no la caliza, que no se inmuta) flipa. Mariano el granítico magnetiza a los tertulianos de composición ferrosa y empiezan a brotar como lemmings los grupúsculos fachas entre las grietas abiertas de la Iberia profunda. La UE se toma un Termalgín y a pesar de las denuncias de la prensa, aclara: aquí, indepes cero.

Nos acercamos a la parte alta de la Peña versión 3.0. Con el paso de los siglos se han multiplicado el número de panes y de alcaldes, pero la capacidad política no ha crecido al mismo ritmo. Los alcaldes se miran pero no se tocan. Empezamos a dudar si en realidad somos extras en una película de Sergio Leone, de John Waters o de David Lynch. Se pasa de la expectación popular relativa a la inquietud vecinal creciente. Hasta el marmóreo Iñaki Gabilondo se respinga en la butaca.

Mariano, granítico, levanta el dedo y despacha: una cosa es que los vecinos elijan al alcalde y otra cosa es que mira, yo qué sé, que me dejen leer el Marca en paz. Fiscales y toletes custodian un ejemplar del Marca y otro de la Constitución. Y un puro. La cosa se enroca y Felipe, sexto de su nombre, Rey estratigráfico y Conde de Barcelona se sube a lomos del Leviatán y cabalga hasta el centro del tablero. Cuenta la leyenda que las venas de sus pies tienen la forma de los ríos peninsulares y que el Ebro le atraviesa el empeine derecho como una cicatriz. Tremendo, pero no suficiente. Sale por la tele y habla a patadas. Al personal esto le disloca el calendario, ergo no mola. Mal rollo, frío. El inquietante líder de la Liga Arcillosa del Este, convocante del referéndum-movilización populosa sale a bailar. La prensa se excita con lecturas contradictorias, lo cual nos permite deducir que habla el lenguaje de la alta semiótica. Vamos, que no aclara nada aparte de que Superman, el Bien, está de su lado. La DUI, esa onomatopeya de sirenas de policía y ambulancias, se soporta en un equilibrio precario. Es el hito que abre las puertas al calentón absoluto. Doc Juliana dice no. Mariano el granítico dice no, pero bueno. La CUP dice sí. ER suda agua bendita. El País le pone una vela a la Virgen del Pangea. Comienza el baile con movimiento de sedes de empresas, arbitraje económico y uppercut en el hígado del PDeCAT-ER. Las oposiciones al Partido Popular se cruzan corriendo de un lado a otro con la calculadora en una mano y el CIS en la otra. El Congreso y el Senado hacían cosas. Ya no.

Hay cierto consenso a la hora de valorar que la política actual no es operativa; veremos cómo sedimenta esto mirando de reojo lo que está sucediendo en Europa y en Estados Unidos, en el mundo del trabajo y la degradación de las condiciones de vida. La textura característica de la política rancia e irresponsable que regurgitan los alcaldes 3.0 ha alimentado los bajos instintos de los vecinos: clasismo, patriotismo, ardor bélico, epifanías. En ese marco, el bienestar de los vecinos empieza a importar un bledo, son la coreografía de beneficios gregarios y de unas campañas electorales que nunca acaban. Porque esto, amigos y amigas, nunca acaba. Hablen, lean y, por el camino, recuerden a Tavernier: hoy empieza todo.

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